(Agurain en euskera) es como un gigantesco joyero: atesora palacios, las iglesias-fortaleza de San Juan y de Santa María, plazas porticadas con sus típicas olbeas (soportales del s. XVI), blasones... Y hasta una ermita del s. XIII (San Martín, la construcción más antigua de la villa) escondida entre los muros del Ayuntamiento y que hoy luce magníficamente restaurada. Una buena forma de conocerlo es a través de las visitas guiadas de los jueves y domingos (T_945 30 29 31 y T_608 90 16 70). El itinerario incluye, fuera de las murallas de Salvatierra, sendas visitas a las iglesias de Gaceo y de Alaiza. Ambas destacan por sus pinturas murales: del s.XIII y temática religiosa las de Gaceo, y de XIV), algo muy poco común para una iglesia. Otra de las joyas de la Llanada, ésta en versión natural, es la Sierra de Entzia. 10 km. la separan de Agurain y es un espacio de extraordinaria belleza, salpicado de campas y hayedos habitados por halcones, azores, colirrojos, y pequeños mamíferos como el turón o la garduña. |